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sábado, 7 de febrero de 2015

El objetivo inconsciente. Capítulo 2. Laçur Sehadin


Capítulo 2.

"el Objetivo Inconsciente"


Laçur Sehadín.





Los primeros años de mi vida transcurrieron entre el regazo de mi abuela, los brazos de mi ama y el tocador y los espejos de mi madre. Me gustaba entremezclarme junto a sus amigas y entre sus risas con sus adornos y collares.

Me gustaba ver a mi madre como reía y como recogía sus cabellos alzados sobre la cabeza, finalizando con un moño redondo que hábilmente sujetaba con unas horquillas negras. Yo le sujetaba las horquillas y ella iba diciendo -"otra..otra..otra..."-. Un gran collar de perlas, de varias vueltas,  solía adornar su cuello en alto y varias de ellas caían ondulantes sobre su pecho, anticipando éstas su llegada con el sutil repiqueteo.

Sus trajes de sedas floreadas y casi siempre de minúsculos estampados y de sobrios y apaleados colores, llegaban casi rozando el suelo enmarcando sus zapatos levemente alzados, sus ojos pardos grandes y almendrados, sorteados de inmensas pestañas negras, transmitían una mirada inquietante y casi siempre, poco serena.

Cuando mi padre pasaba largas estancias lejos de casa, mi madre se sumía en tristezas infinitas, no recuerdo si quizás éstas precedían los viajes. La inquietud desasosegada de mi madre generaba revuelo en toda la casa: recuerdo a mi abuela alejarme de mi madre cuando gritaba desaforada, y abuela me decía: déjala, déjala, Laçur, vayamos a las cocinas con Má- Tardé mucho tiempo en entender porqué mi madre dejaba de ponerse collares y su cabello se desvanecía sobre las almohadas y de nada servía que yo le llevase alfileres y collares. No quería verse en los espejos. Replegada sobre su propia melancolía a todos nos abandonaba, quedando prieta en su imaginaria jaula. Tendida, rota, con su belleza despeinada y su piel blanca hundida en las almohadas.

Abuela entraba en su habitación, llevándole reprensores tazones de caldos vegetales que nuestra querida Má preparaba para ella, solían ponerle una yema muy amarilla de los corrales de algunas de nuestras vecinas.

Pasado un tiempo, quizás meses, de pronto, la casa se iluminaba, las ventanas se abrían y de nuevo mi madre bailaba, cantaba, se reía, se peinaba y me amaba, con su moño alzado, con sus alfileres y de nuevo, el resplandor de su mirada, esa que tanto enamoraba a mi padre.

Los tiempos grises en los que me quedaba aislada de mi madre, aprendí a estar muy, muy callada y a obtener todo a través de la mirada. Aprendí a interpretar las palabras que nos producen las luces y las sombras, aprendí a ver los colores en las trasparencias de las ventanas, aprendí a buscar con la mirada todo lo bello que podía llenar mi frágil alma.



2.1

La Maison Sehadín. 

Pasado el mediodía bajaba con abuela al comercio, ella se sentaba esperando la llegada de sus vecinas  amigas y esperaban con avidez a las  compradoras viajeras de paso por nuestra ciudad, que habiéndoles llegado noticias de la calidad de sus sedas, no dudaban en pasar por "la maison Sehadín".

Me gustaba jugar con las niñas que venían acompañando a sus madres a platicar en el comercio de abuela, mientras nuestros dependientes agolpaban sobre los tableros de cristal las piezas de tela, entonces ellas, señalaban las piezas con el dedo índice que a modo de gran biblioteca de sedas se clasificaban ordenadamente por calidades y colores en sendas estanterías de cedro. A medida que señalaban la pieza Fatih -el fiel empleado de mi abuela que iba envejeciendo entre las telas- cruzaba la mirada con ella y ella bajaba los párpados asintiendo la orden veloz de romper el equilibrio de las piezas colocándolas una a una sobre la mesa, golpeando sonoramente al desplegarlas y soltar uno o dos largos de tela.

Este ritual se repetía hasta llenar todo el gastado mostrador de cristal y madera. era una litúrgia muy bella la elección de las telas. No me cansaba de observar atardecer tras atardecer los reflejos de la luz sobre las tonalidades de la seda, de como se deslizaban sobre el cristal y la madera y cómo cambiaban  de color según como manejaban la pieza.

Después cortaban las medidas y tras envolverlas en papel de seda, abuela abría un gran libro de gruesas tapas de rojo oscurecido, con las punteras rematadas en labrado de plata, una larga cinta también roja servía de frontera entre una venta y otra. entonces, abría el tintero y con su pluma escribía, una vez untada la punta dorada, con trazo lento y letra muy bella "seda damascena dorada, azul y verde, bordada. Tres largadas 12 libras".


Entonces Hadiya compradora de la tela, madre de mi amiga Samira entregaba 10 libras a abuela y decía -"el próximo día amiga Yamilah"- que así era el nombre de abuela. Ellas se entendían, la perfecta excusa para siempre tener la tienda llena, observar las novedades de las viajeras, sus indumentarias y mil historias humanas de las recién llegadas, platicar después tranquilamente sobre ellas y las modernizados que proporcionaban desde la otra orilla mediterránea, mientras Omar, el pequeño dependiente que no alcanzaba más de diez centímetro más allá de mi cabeza, subía corriendo a la cocina de Má y traía sobre una bandeja de metal labrada unos pequeños vasos de cristal floreado, llenos de caliente té con canela. el azucarero de plata rebosante de azúcar blanca, pronto quedaba horadado por las heridas de la cuchara que no dejaban de avanzar hasta el fondo de la plata y que al repicar de la cuchara, nos avisaba y sabíamos ya que la velada estaba finalizada.



2.2.

Cuantas cosas se pierden con la palabra!

Hadiya  Bilal madre de mi amiga Samira, casada con Said Bilal, músico de instrumentos de cuerda, desde la cítara hasta los laudes de cinco cuerdas, no se le resistía ninguno de los instrumentos. Era el padre de Samira, Said, un hombre admirado en mi familia, formaba parte de la Orquesta Nacional y por ello mi abuela me permitía ir a su casa para tomar clases de laúd junto a Samira. De religión musulmana, la familia Bilal solían llevar cubierto el cabello con un pañuelo blanco cuyo tejido compraban en el comercio de abuela, aunque Said, iba coronado por un leve gorro tejido de ganchillo de hilo fino blanco, que encajaba justo encima de sus orejas, el contraste con el blanco de sus dientes, potenciaba su tez oscura, cuando sonreía dejaba entrever una gran hilera de grandes dientes resplandecientes que competían con el blanco de su taqiyah. Como era la costumbre en los hombres también usaba, como mi padre, un ancho y grueso bigote.

Nunca conseguí manejarme con las cuerdas del laúd, de gran peso para mi ligera fragilidad y el esfuerzo de sujetarlo descentraba mis notas para cuando las creía aprendidas. Al día siguiente volvía a olvidarlas, ya que para mí era un nuevo día, un nuevo sol y nuevas luces que observar. Samaria por el contrario, tenía gran habilidad y ya había aprendido bellas canciones acompañando a sus padres.

Mis preferencias eran sobre el gran libro rojo de abuela, que apenas podía abrir, ya que su tamaño y peso superaba con creces mis oportunidades de descubrir lo que albergaba a los cien años de comerciar con los navegantes que llegaban al puerto de nuestra ciudad. Ver aquellas maravillosas palabras escritas sobre papel con aquel azul de mar tintado o el rojo sanguina perfilado y acabado con caracteres que semejaban plumas de aves acaracoladas y domesticadas por la plumilla, con números que mágicamente sumados daban unas cantidades como resultados, esa y no otra era entonces mi preferencia.

Mis cinco años estaban ya próximos y ellos me llevarían a la escuela, al finalizar la primavera.












lunes, 2 de febrero de 2015

EL OBJETIVO INCONSCIENTE. Capítulo 1. Azul.




CAPÍTULO 1. 
 "El objetivo inconsciente"



PUBLICACIÓN NOVELA HASTA EL CAPÍTULO SEXTO.
AZUL
¡Una niña azul! ¡una niña azul!, 

las voces empezaron a correr por el patio interior de vecinos. 
Las mujeres a modo de mensajeras divulgaban la noticia "tenemos una niña azul", de pronto, acallando las voces, se oyó el llanto de un recién nacido. todas las mujeres se agolparon en el rellano para subir hasta el segundo piso donde la parturienta acababa de dar a luz. Sí, era una niña azul.

Así se les llamaba a los recién nacidos que llevaban alrededor de su cuello el cordón umbilical que presionando les impedía recibir el halo de vida del que eran propietarios. Cuando la matrona sacó a la niña del vientre de su madre y la sostuvo en sus brazos, temió por su vida, ya que los "bebés azules" no solían sobrevivir y si lo hacían podían quedar señalados para toda su vida.

Sí, no era fácil la vida para una niña azul.

Pero sí, allí estaba, la niña azul, luchando por la vida, cogiendo aire con todas las fuerzas hasta romper en llanto desgarrador que hizo estremecer a todas las mujeres que subían apretujadas por la escalera como una gran masa en duelo. El aire reparador estalló dentro de sus pulmones dando sentido a todo el frágil organismo.

Así fue mi llegada a la vida, cantada en noches de luna sobre la alfombra del salón de mi abuela, una y otra vez.

Todas las mujeres que rodeaban a mi madre vestían de negro y mis primeros escarceos en la vida se resolvieron en mapas de caminos negros.

Recuerdo a mi madre como alguien siempre presente pero definitivamente ausente, formaba parte con sus frágiles movimientos de la luz que entraba en casa.

Fui amamantada por la misma mujer que ayudó a la matrona que atendió a mi madre en el parto, también vestida de negro y dedicada a estos menesteres. Mi madre aquejada por grandes y espesas fiebres producidas en mi alumbramiento, justificaron su rechazo a la que ya y para siempre llamaría Azul.

Mi nodriza me amamantó hasta los dos años como era tradición de las amas -en casa la llamábamos Má- junto con mi abuela dirigieron mi alimentación y cuidados hasta la edad de la entrada en la escuela, que fue a los cinco años.

Azul...me gustó el nombre que eligió mi madre. No lo eligió por bello, sino porque me identificaba para toda la vida con su dolor en mi nacimiento, y aunque con mi lucha por la vida con su dolor en mi nacimiento, y aunque con mi lucha por nacer volvió el tenue color sobre mi piel blanquecino y rosado como el color de las rosas damascenas que contenía el jarrón de mi abuela, aún así mi nombre me fue impuesto, pero a mi siempre me pareció bello.

Hasta dos meses más tarde no conocí a mi padre. Llegaba de un largo viaje del que partió hacía ya varios meses. Mi padre era un hombre alto y delgado, con un fino y largo bigote que le cruzaba la cara y que le hacía parecer siempre elegante, enmarcando unos labios rasgados que dejaban ver una larga hilera de dientes blancos, era alegre y solía hacer reír a madre y abuela, hasta llegar a la carcajada. Su traje color chocolate de raya diplomática negra que adquirió durante su viaje en su ciudad de destino, París.

Llego a casa precedido de un gran baúl que nos trajeron los porteadores de la naviera. Su baúl siempre predecía su marcha, casi de su misma altura y sellado con grandes cierres metálicos acompañados de cerrojos y llaves para guardar los secretos de nuestras mercaderías.

Nuestra casa heredada de nuestra abuela paterna -la cual vivía con nosotros- estaba precedida en la planta baja por un almacén de venta al público de las mejores sedas de todo Oriente, que mi padre se ocupaba de seleccionar en sus viajes, siguiendo la vieja tradición fenicia de la que éramos herederos desde generaciones y que ya nuestra memoria había borrado. Así, nuestra familia comerciantes de finas sedas y damascos, anticipábamos el ir i venir de los tiempos.  Abuela, viuda desde la adolescencia de mi padre, era la heredera de nuestra tradición de comerciantes y por tanto fue regentado por ella durante años, hasta la mayoría de edad de mi padre. 

Mi padre, hombre culto y refinado, ya que no en vano, había sido educado por abuela, mujer sensible que adoraba los colores de las telas, los hilos de oro y plata, la seda sobre seda, seda sobre algodón, flores labradas sobre telares de damasco, brocados dorados y plateados, educando a su hijo con la sensibilidad que emana de nuestra tradición y es muestra de ello nuestra ciudad mezcla de tradición oriental y la nueva modernidad de los europeos que bajaban de sus barcos con miles de pensamientos que entremezclar con los nuestros.

La seducción que los viajeros  ejercieron sobre mi abuela, le llevaron a elegir para su único hijo un nombre de origen francés Albert, Albert Sehadín; de la maison de Madame Sehadín, como llamaban al comercio de abuela, que con su marcada personalidad había sellado de nuevo el cartel que precedía a la entrada.

Mi padre llegó acompañado de un maletín de cuero que colgaba de su espalda y que depositó sobre la mesa de comedor heredada de su bisabuela, incrustada de ricas pedrerías y mármoles típicos de la tradición otomana. El comedor de la bisabuela estaba regentado por una fotografía sobria del día de la boda de los abuelos ocupando la sombra en la pared que había generado el marco de una antigua pintura tradicional, solo lo utilizábamos en grandes fiestas familiares.

Las damas negras de nuestro barrio, ataviadas de sus austeros trajes que ocultaban sus figuras, pedían casi siempre que iban a nuestro comercio, subir a ver la imagen de mis abuelos, ya que les parecía producto de algún hechizo, que no podía augurar nada bueno, la proyección de una realidad tan precisa.

Mis abuelos, viajeros y abiertos al conocimiento, no repararon ni en tiempo, ni en distancias, hasta obtener esa imagen tan preciada que ornamenta y guarda la imagen de su unión, inicio de nuestra saga.

Mi padre provenía de una culta familia cristiana libanesa que estaba fuertemente arraigada en las tradiciones Beirutenses,  nuestra ciudad y a la vez impregnados,  desde su niñez por el fuerte impacto de la cultura francesa dominante en nuestros territorios. 
Las noches de Beirut estaban bañadas por el glamour del Orientalismo reinante en una Europa decadente y enamorada de lo exótico. En una de esas noches de Casino conoció a través de unos amigos a mi madre, Asma.

De cabello negro azabache, piel blanca y delicada y de grandes ojos pardos, había algo de animal en ella, una fuerza erótica que enamoró a mi padre al instante. Mi madre siempre ocultó sus orígenes, pero eso a mi padre no le importó. Yo solo fui una consecuencia de esa pasión.

Mi padre me conoció ese día, al regreso de su viaje. Recogiéndome de la manta sobre la que yo estaba echada, me besó en la frente y dijo con cariño "Hola Laçur" y así aceptó mi nombre, ya que así se denomina el azul profundo en árabe, después él y mi madre se encerraron en la habitación de la que no salieron hasta casi llegado el atardecer.


Nunca tuve ninguna duda de lo que mis padres se amaban. Por las noches oía sus pláticas durante horas y sus risas cómplices a las que en ocasiones se añadía abuela. Yo me adormecía escuchando sus voces y entre sueños, se agolpaban las palabras que resbalando suavemente sobre los labios de mi madre oía... Albert!...Albert!....riéndose después feliz y llena con las historias de mi padre.


Así fue mi entrada en la familia: 
                                                   "la niña azul" de la maison Sehadín.





© Gloria Giménez para texto y fotografía







lunes, 26 de enero de 2015

EL OBJETIVO INCONSCIENTE. Novela en capítulos ©Gloria Giménez 2014 para texto e imágenes en todas las entradas





El objetivo inconsciente. Un viaje emocional a través de la mirada.






© Gloria Giménez para textos y fotografías
Los textos y fotografías de esta novela “el objetivo inconsciente” son propiedad de la autora y están protegidos por la sociedad de autores y artistas plásticos VEGAP, así como inscrita y registrada la novela en la sociedad de autores. Barcelona, 2014.


PRÓLOGO.


Un viaje emocional a través de la mirada, subtítulo de "el objetivo inconsciente" define el contenido de esta novela.

El personaje principal, Azul nació como protagonista de esta novela hace ya más de 20 años, aunque la gestación de su estructura no ha llegado a término hasta inicios de 2014, en la que todo tomó vida después de un largo peregrinaje por su historia personal.

El mediterráneo allá en la otra orilla de mi Barcelona natal, es el origen de la historia. Oriente Próximo, el nacimiento de la fotografía, el nacimiento del psicoanálisis, Líbano, Damasco, Estambul, Budapest, Viena, París y Barcelona, llevan a la protagonista a transportar sus experiencias emocionales en el baúl heredado de su padre que la acompaña.

Su mirada modifica y sublima muchas de sus emociones que debido a su peculiar modo de interpretarlas, le dificulta la comprensión de su entorno. Descubrirá ya desde su infancia que a través del visor fotográfico le ayudará a expresar sus emociones y así darles un lenguaje intenso y emocional para poder expresarlo a su entorno. Su lenguaje visual modifica y amplia sus palabras.

El nacimiento de la fotografía junto al nacimiento del psicoanálisis,  la psicología emparentada por un matrimonio por amor con la filosofía y generadoras ambas de corrientes humanistas y existencialistas, evolucionan paralelas junto a la vida de la protagonista.

Azul marca su línea existencial a través de la fotografía, escribirá su pasado, vivirá su presente y augurará su futuro. 

Seguir la línea de vida de Azul, ha sido para mí la mayor de las experiencias, convivir con Azul trasladando los encuentros y viajes en las primeras décadas de 1900, época de cambios en Europa y en Oriente Próximo, políticos, culturales y artísticos. Cambios de los que Azul no es ajena, evoluciona con ellos y las circunstancias que los acompañan. 

La lucha por encontrar como mujer un lugar en el mundo que le toca vivir le lleva a utilizar como sistema defensivo su cámara fotográfica, donde detrás de ella se siente preservada de un mundo difícil y hostil, donde lo femenino queda oculto y le permite huir  hacia fronteras abiertas. 

El objetivo de la cámara de Azul traduce su inconsciente, interpreta su presente y lo elabora de forma existencial.


Llevo años como autora compartiendo viajes y sentimientos con Azul, su verdad y su vida se trenzan con la mía no pudiendo en ocasiones discernir si es su verdad o la mía.

Los autores nos proyectamos en cada una de nuestras páginas escritas y esperamos siempre que eso les ocurra a nuestros lectores, por tanto os deseo a todos feliz lectura.


                                                    gloria giménez
                                                   Psicóloga Clínica y fotógrafa



© gloriagimenez para textos y fotografías 2014.









domingo, 21 de octubre de 2012

" El efecto mariposa", nada es banal


"el aleteo de las alas de una mariposa, puede hacerse sentir en la otra parte del mundo"

Nada es banal, todo tiene un sentido. 




En psicología la teoría de los mapas mentales -ampliamente documentada por Buzan- proviene de los elementos de la naturaleza, en la que todo tiene un orden. Nuestro cerebro ordena nuestros conocimientos a través de una organización compleja de neuronas, ramificaciones y estructuras, todos ellos en forma de mapas. No sabemos como se organizan los conocimientos, pero sí sabemos que nuestras experiencias y aprendizajes, quedan organizados en nuestra mente. Más tarde o más temprano nos darán alguna señal.


"El efecto mariposa" película estrenada en 2004, parte de la idea de que cualquier tipo de variación puede acabar generando un efecto considerable. Todo parte de la teoría del caos y la frase de la que proviene me parece poética y maravillosa: el simple aleteo de las alas de una mariposa, puede hacerse sentir en la otra parte del mundo.
   

Nada es banal. todo tiene un sentido.


La serie "TOUCH" que podemos verla visionada actualmente, parte de la idea de que el hijo del protagonista, de 11 años de edad y que padece autismo, se comunica a través de mapas mentales matemáticos, que le son transferidos visualmente por su entorno. El puede leer lo que nosotros no percibimos, no lo hemos aprendido. Nuestro cerebro puede ver y guardar información de la que nosotros no somos capaces utilizar.

Pero, nada es banal, todo tiene un sentido.



(c)Gloria Giménez. Alejandría 2003

Nuestros aprendizajes modifican nuestras experiencias y a su vez, éstas modifican nuestros conocimientos. Desde muy pequeña y aprovechando las ausencias escolares debido a mis amigdalitis recidivantes , siempre leía y releía el génesis" Biblia del siglo XVIII de la biblioteca de mi padre que todavía conservo, allí descubrí Oriente Próximo, y en sus grabados el templo de Salomón. No creo que en mi inocencia de 6 años, tuviera ningún interés religioso, sino el del conocimiento orientalista, que sin entonces saberlo fue el origen de mis intereses de adulta. Mis mapas mentales, se fueron originando en aquella época. Años después,  he rodeado mi vida de viejos libros y mitos viajeros, los primeros aviadores pioneros de la fotografía de viajes, muchos de ellos ayudaron a formar líneas en la arena, creando fronteras, halla donde solo habían dunas y huellas de camellos y beduinos, los arqueólogos movidos por descubrir piedras recónditas que les ayudaran a reconocer mundos insólitos, les llevó a las orillas del Eufrates para hallar yacimientos y tesoros de la antigua mesopotamia.


Nada es banal, todo tiene un sentido.

Los libros han formado parte del tapizado de las paredes de mi casa, cubiertas con grandes librerías, y de allí aparece otro de mis mitos la gran Biblioteca de Alejandría, Cuando se inauguró en el inicio del 2000, en los últimos diez años, con la última remodelación fue un objetivo claro para mis próximos viajes.






(c)Gloria Giménez, Biblioteca Alejandría, 2003




Mi afición amateur por la fotografía, que se originó a través de las imágenes de los libros orientalistas, fue más allá sirviendo de instrumento mediático para mis mapas mentales construidos en mi infancia: llegué a la Ruta del Eufrates, fui al desierto de Palmira, estudié en la Biblioteca de Alejandría, y a través de mis fotografías publiqué el libro Síria, expuse mis fotografías a través del Instituto Europeo de la Mediterránea IEMeD, publiqué en la Sociedad Geográfica Española....nada es banal,




c) Gloria Giménez. Biblioteca Alejandría, 2003.

mis lecturas apasionadas desde mi infancia han construido mis mapas mentales que me han llevado a la lectura y al coleccionismo de libros antiguos sobre Mesopotamia y al conocimiento de Oriente Próximo y  de allí a la fotografía que me ayuda a capturar mis mapas mentales de forma visual, y de allí al conocimiento de lo humano, a los viajes y al estudio de la Psicología, mi trabajo.


El efecto mariposa se ha cumplido.


Nada es banal, todo tiene un sentido.




(c)Gloria Giménez. Estudiantes árabes en la Biblioteca de Alejandría, 2003



Gloria Giménez
c) texto y fotografías

lunes, 17 de septiembre de 2012

Tiempo de viajes



VIAJAR A OTROS PAISES NOS CONVIERTE EN EXTRANJEROS, 
en personas que necesitan hacerse entender y según la calidad de conocimientos del idioma requerido, al llegar al hotel en nuestra soledad, tendremos la sensación de vacío, de saber que un día más no hemos podido conectar emocionalmente, profundamente con nadie. Nadie nos ha entendido...nadie nos ha conocido...


Ello nos produce desasosiego, .....soledad. 
Pero en el viaje, esto es fortuito, casi buscado, sin embargo en la vida cotidiana, nos puede ocurrir esa misma sensación, tengamos o no alguien con quien compartir  nuestra vida.
Fernando Pessoa, describió como nadie esa sensación "libro del desasosiego"y la filosofía existencialista a través de su narrativa nos describió personajes, cuya personalidad les convertía en extranjeros en cualquier lugar. De hecho, aquí se reconvierte en espejo ese sentimiento, ya que el vacío lo siente la persona que comparte la vida con "el extranjero". 

Albert Camús en su novela describe en las frases dichas por el personaje, su gran dificultad de hacerse entender y a la vez entender el mundo que le rodea. En contraposición su obra "El primer hombre", autobiográfica nos deja ver un hombre lleno de ilusiones y sentimientos, con su vida dirigida hacía motivaciones sublimadas.

En mi práctica psicológica he realizado tratamiento a diversos "extranjeros", personas difíciles de hacerse "entender" y no por sus carencias intelectuales, ya que normalmente son personas muy eruditas intelectualmente o profesionalmente. De hecho la mayoría de las veces llegan a mi consulta aconsejados por sus propias parejas o gente muy cercana que ya no saben que hacer para que entiendan sus sentimientos. 

Estas experiencias profesionales, que a nivel de definición de trastorno no englobarían los criterios de ningún trastorno de la personalidad, son explicados perfectamente por los existencialistas y ello me llevó a realizar los estudios de doctorado sobre este tipo de psicoterapias.

La literatura, la filosofía nos explica muchas cosas y movida por este interés realicé una jornada dedicada a un tipo de "estres" que producía este tipo de conductas "el cansancio de la vida cotidiana", personas que no llegaban a tener una depresión, pero su cansancio cotidiano les llevaba a ser extranjeros de sí mismos.

Rafael Argullol en su libro de conversaciones sobre "el cansancio de Occidente", me pareció digno conferenciante sobre esta temática, compartiendo mesa con psiquiatras. El contraste de la filosofía con la psiquiatría nos explica y explicó muchas emociones humanas. En la Academia de ciencias Médicas, hace ya más de una década se consiguió un grado sumo de interés alargándose el coloquio más de lo previsto debido al gran interés.

En el momento social y humano que vivimos, existen diversas formas de afrontar algunos mediante el estrés, que los hace diagnosticables y sentirse incluso "entendidos medicamente", pero otros se rinden y forman este estilo de conducta que acaba formando ese estilo de personalidad cerrada, distante ....de cansancio de la vida cotidiana. 

Rafael Argullol, en su obra realiza también - como Camús- reflejo  en espejo, mostrando  lo contrario del "cansancio"  en su libro "el cazador de instantes", o "cuaderno de travesía" el negativo y el positivo entre ambos.   Mezclando poesía, pensamiento y narrativa va a la búsqueda -como el mismo cita- de la profundidad de la vida.

Aprendamos de la filosofía, aprendamos de la literatura, aprendamos de la vida, aprendamos de las personas y de los viajes grandes y pequeños, de las culturas y de las tradiciones.

Por ello, ES TIEMPO DE VIAJES, de viajes transversales, de profundizar en la vida, dejemos  de ser extranjeros y seamos viajeros, para conocernos a nosotros mismos profundamente y a la vez poder conocer y dejarnos conocer mejor a los demás.

ES TIEMPO DE VIAJES.......HOY.



©gloria giménez texto y fotografía



domingo, 2 de septiembre de 2012

Porquè no sabemos ver las relaciones que nos son patológicas?


Porqué la influencia de algunas personas puede modificar nuestro comportamiento?

Porqué nos volvemos adictos a algunas personas, aún sabiendo que nos son negativas?





Katmandú, Nepal. Copyright Gloria Giménez




Las relaciones humanas y muy especialmente la relación o elección de pareja es de las cosas que el enamoramiento nos hace creer que todo es fácil, pero no siempre las cosas salen como nosotros creemos. El libro "las mujeres que aman demasiado", nos habla de casos concreto de mujeres que a pesar de que esa relación las hace desdichadas reinciden a seguir amando a ese hombre, sin poder decir NO. Pero, ésta disfuncionalidad también se da en los hombres y muchas veces ellos también aman demasiado. Amar "demasiado" es amar mal.


Las relaciones disfuncionales comienzan ya en temprana edad, cuando recibimos formas de amar patológicas por parte de nuestros padres, ellos muchas veces sin quererlo, marcan un estilo de amar dentro de la familia y después de mayores, no sabemos porqué, pero reproducimos ese "mal amor".



En las relaciones laborales también existen patologías relacionales, las llamadas "relaciones tóxicas" en 1995 la experta en comunicación Lillian Glass, escribió el libro "hombres tóxicos" sobre este tema, y más tarde en el 2011 Bernardo Stamateas editó "gente tóxica".




Muy recomendable orientarse en este momento social, es la que las presiones sociales y económicas potencian lo peor de nosotros mismo -en algunos casos- y dispara el número de personas problemáticas.

En ocasiones es tan fuerte la presión de estas personas tóxicas sobre las demás que es necesaria la ayuda de un profesional.



Sea como sea, debemos saber defendernos de estos comportamientos y saber donde nos equivocamos nosotros y donde los demás.





c) Gloria Giménez para textos y fotografias.

jueves, 30 de agosto de 2012

"el arte de reinventarse"





El arte de reinventarse.


"El cerebro humano está absolutamente dotado para hacer frente a la incertidumbre"
"Moldear el cerebro a través de la regeneración de neuronas producida por el favorecimiento de ver la vida con optimismo"




c) "mar de sal" colección Turquia, 2009. Gloria Giménez


Actualizarse más que convertirse en algo distinto a lo que somos, es descubrir lo mejor de nuestro potencial y optimizarlo. Pero actualizarse no es un viaje que se pueda hacer en solitario. Actualizarse es detectar y evaluar las nuevas opciones, cambios emocionales y sociales y gestionarlos en nuestro propio beneficio.

Unas opciones que por su novedad solo pueden  resolver aquellos profesionales que -al haber actualizado también su profesión- hacen de los conflictos generados por los cambios, opciones de crecimiento personal. Una novedosa gestión profesional para la que la titulación no es suficiente, pues exige un perfil actualizado en la linea del: "know how" o "conocimiento fundamental".


c) "Mar de Sal" Turquia, 2009. Gloria Giménez






Know How es la expresión anglosajona para designar el bagaje de un profesional que reúne: los conocimientos preexistentes, una experiencia y trayectoria profesional acreditada, una positiva respuesta profesional a los conflictos generados por los cambios emocionales y sociales, y una actualización académica (seminarios y congresos internacionales) que proporcionan el "buen hacer" "ojo clínico" o "know how"  que definen a los nuevos profesionales.


Más de 20 años en el tratamiento de la personalidad, y múltiples historias humanas acreditadas y resueltas, la continua "puesta al día" de nuestra formación otorgan a nuestro gabinete de psicología la característica diferenciadora por la que se nos conoce.

Al siglo XXI lo define una avalancha de novedades y que, como no podía ser de otra manera, a todos nos acaba influyendo en lo personal, profesional y social. Unas situaciones conflictivas a las que se suele responder con resignación, impotencia y demasiadas veces con ansiedad o angustia vital.

Una pasiva inacción que acostumbra a ser frustrante y que nuestro infinito potencial humano puede gestionar y reconvertir en opciones de mejora y "reinvención" personal con la ayuda de un profesional actualizado.




c)gg Turquia, 2009





Con este texto iniciamos el contenido de nuestro blog sobre NEUROCIENCIAS
PSICOLOGÍA, FOTOGRAFIA, LITERATURA Y HUMANIDADES, esperamos tener
muchos seguidores, amigos y desconocidos pero esperamos, sobre todo,  que nos ayude a compartir conocimientos.


Gloria Giménez, textos y fotografias (copyright para todos los artículos)

jueves, 23 de agosto de 2012

La competitividad en el deporte


"la competitividad en el deporte"

El origen de esta entrada es la Jornada presentada en el Colegio de Médicos de Barcelona, hace ya 15 años, pero ha retomado actualidad gracias al programa de TV3:  Sense ficciò: Aigüa, foc i çel, que han tratado el tema de la competitividad de élite.






c)gloria giménez. Niños jugando al balón en la calles de Alepo, Syria. 2009


Hace ya más de  una década organizamos una jornada sobre la competitividad en la Academia de Ciencias Medicas de Barcelona, dentro del marco de las jornadas de La Sociedad de Medicina Psicosomatica, de la que en aquel momento formaba parte de la Junta Directiva, siendo la única psicóloga del equipo de médicos, la mayoría de ellos Psiquiatras especialistas en Psicosomática, de los que guardo mis mejores recuerdos, por el grado de trabajo en equipo que se realizó durante la duración de la Junta.




Hoy viendo el partido Barcelona-Madrid y viendo algunos incidentes que se han hecho públicos gracias a los objetivos de mis compañeros fotógrafos de deportes y a las astutas cámaras de televisión, me ha hecho recordar en aquella Jornada, y  que en la primera mesa de debate hubo una interesante ponencia dedicada a la agresividad y competitividad en el deporte, Angel Alonso, Victor Muñoz por parte deportista y psiquiatras y psicólogos por parte de la sociedad psicosomatica.

La conclusión de la mesa fue que, " es necesario un grado de estres y ansiedad para salir al campo y poder ser competitivos", "en algunas ocasiones el control y encontrar el límite se hace dificil en momentos donde la tension es tan elevada".


En los exámenes o oposiciones debe de existir también un grado de ansiedad competitiva que hará mejorar nuestro resultado.

Debemos distinguir entre ansiedad competitiva y ansiedad patológica.


La adaptación a un grado de estrés cotidiano, no implica que pueda ser sano para nosotros, ya que la adaptación a algo que nos es negativo, derivará en un trastorno por ansiedad generalizada o bien en crisis agudas de pánico. En ocasiones las manifestaciones se presentan a través de somatizaciones o enfermedades leves pero recurrentes.

La psicoterapia cognitiva-conductual actualizada es el mejor recurso para este tipo de trastornos, ya que se basa en la evidencia de datos experimentales y resultados efectivos.

El éxito de la Jornada debido a la novedad de la temática en aquellos momentos fue destacado por los presentes.




fotografias y textos: Gloria Giménez Copyright